







Para ser escritor o artista, una persona debe poseer muchas cualidades. Talento, inteligencia, tenacidad. No viene mal contar con padres ricos. Es decididamente conveniente. Pero el ingrediente más necesario es el egoísmo. Un libro está hecho de pequeños egoísmos. El egoísmo de cerrar la puerta a la familia. El egoísmo de ignorar el cochecito que aguarda en el pasillo. El egoísmo de olvidarse del mundo real para crear otro distinto. El egoísmo de robar historias a personas de carne y hueso. El egoísmo de reservar lo mejor de uno mismo para ese amante anónimo y sin rostro, el lector. El egoísmo de decir lo que uno tiene que decir.Me pregunto si soy suficientemente monstruosa. Soy consciente de mis fallos como escritora —conozco la lista al detalle, y lo peor son los fallos que sé que no conozco—, pero una pequeña parte de mí tiene que preguntar: si fuera más egoísta, ¿sería mejor mi trabajo? ¿Debería aspirar a ser más egoísta?Todas las escritoras y madres a las que conozco se han hecho esta pregunta. Ninguna lo dice en voz alta, pero puedo oír cómo lo piensan; es casi ensordecedor. ¿Acaso una identidad corta fatalmente la otra? ¿Mi trabajo me hace ser una madre peor? ¿Eso es lo que te preguntas todo el tiempo. Pero también me pregunto: ¿La maternidad me hace ser peor escritora? Esta pregunta es un poco más incómoda.La pareja de Hemingway, la escritora Martha Gellhorn, no pensaba que el artista tuviera que ser un monstruo; pensaba que el monstruo necesitaba convertirse en artista. “Un hombre debe ser un genio inmenso para compensar el hecho de ser una persona tan abominable” (supongo que sabía de lo que hablaba). Lo que dice es que alguien que es verdaderamente horrible se siente arrastrado a ser un genio para compensar al mundo por todas las cosas espantosas que le va a hacer. En cierto modo, es una revisión feminista de toda la historia del arte; una historia que ella, con una sola frase ácida y brillante, convierte en un alegoría moral de compensación.Claire Dederer, ¿Qué hacer con el arte de hombres monstruosos?, El País 09/01/2018 [https:]]





Un experimento realizado el año pasado, sobre racismo y política, obtuvo resultados inquietantes. A un grupo de ciudadanos se les contó algunas de las mentiras habituales de Marine Le Pen sobre los inmigrantes. A otro, esto mismo, pero contrastado con los datos reales. Al tercer grupo se les contó únicamente la información veraz, sin las falsedades de Le Pen. Los “hechos alternativos” de la política francesa lograron mejorar sus opciones de voto por igual (un 7%) en el primer grupo y el segundo, mostrando que el desmentido fue inútil. Lo que es más sorprendente: sus opciones también crecieron (4,6%) entre quienes solo leyeron información real sobre inmigración. Por eso a este tipo de políticos populistas les da igual que les desmientan: han colocado el mensaje, que se hable de lo que les interesa, fijando el marco de la conversación pública: la inmigración como problema. Los investigadores consideran que no basta con el trabajo periodístico con los datos, sino que “para ser efectivo, los hechos deben integrarse en una narrativa con argumentación persuasiva” y “presentados por un político carismático”.


... la “física clásica” de Newton y Maxwell todavía está plenamente vigente hoy día para lo que observamos en el mundo cotidiano a escala humana, algo nada sorprendente, ya que está física se derivó y diseñó para el mundo cotidiano.Sin embargo, cuando nos alejamos del día a día, necesitamos usar la teoría de la relatividad (para velocidades cercanas a la velocidad de la luz y para densidades extremadamente altas de la materia, como las que se encuentran en estrellas de neutrones y agujeros negros) o la teoría cuántica (para comprender lo que ocurre a escala de átomos y moléculas), o la combinación de ambos conjuntos de condiciones (por ejemplo, para tener en cuenta los efectos de las velocidades muy altas a escala atómica).Lo que hace que esta nuevas teoría de la invariancia sean tan asombrosa, y aparentemente difícil de entender, es que nuestras ideas y suposiciones más familiares sobre conceptos básicos como el espacio, el tiempo, la masa y la causalidad deben revisarse desde perspectivas que no nos son tan familiares. Con todo, son fácilmente comprensibles y ni siquiera son necesarias matemáticas más complejas de las que se estudian en primaria. Iniciamos un viaje para entender una nueva visión del universo que marcó el siglo XX y que en el XXI nos abre posibilidades de conocimiento inimaginables aún.César Tomé, La teoría dela invariancia, Cuaderno de Cultura Cientifica 14/11/2017Este es el artículo 1 de 11 de la serie “Teoría de la invariancia”






Thoureau escribió el primer librito sobre andar y, curiosamente, también escribió el primer libro sobre la desobediencia civil. Y es verdad que andar nos enseña a desobedecer. Porque andar nos obliga a tomar una distancia que también es una distancia crítica. En el mundo académico todo el mundo está obligado a demostrar lo que dice. En este libro quería volcar ensoñaciones. La pregunta que hago a los pensadores que aperecen en él no es qué es lo que piensan, sino cómo andan. No he querido volver a las doctrinas, sino explorar los estilos.Leticia Blanco, entrevista a Fréderic Gros: "Andar nos enseña a desobedecer", el mundo.es 05/12/2014 [www.elmundo.es]

El poder se protege de la radicalidad del pensamiento como una potencia compartida. Lo convierte en una exquisitez para unas élites pensantes bien integradas en el sistema académico competitivo y expulsa a los demás. Para el resto, ofrece una educación cada vez más basada en entrenar la adaptabilidad.Pensar por uno mismo es poder preguntar acerca de lo que la realidad establecida da por obvio. Tan sencillo y tan peligroso como esto. La filosofía no sólo es útil sino que es vital y necesaria, si entendemos que la vida en común tiene como condición poder ser transformada colectivamente. Obviamente, no me estoy refiriendo a determinadas maneras de enseñar filosofía, convertida en una colección de obras y autores muertos. Me refiero a la capacidad de problematizar, argumentar y conceptualizar de forma autónoma.Hacer buenas preguntas es más importante que tener respuestas para todo. Actualmente, la esfera pública está dominada por la opinión rápida (tertulias, columnistas, redes sociales, etc.) y por el solucionismo, esa ideología según la cual sólo se valoran las soluciones rápidas a problemas muy concretos. Si se pierde la capacidad de elaborar los problemas verdaderos, caemos en manos de los falsos problemas y de los vendedores de recetas.La filosofía es una forma de vida. No lo tiene que ser para todo el mundo, pero la filosofía sólo está activa bajo la condición de asumir que el pensamiento transforma la vida. Por eso no hay filosofía sin enseñanza, que no quiere decir dar clases en una escuela o en una universidad, sino la posibilidad de transmitir a otros posibilidades de vida y maneras de estar en el mundo.La libertad de pensamiento que nos da la filosofía es la de poder preguntarnos sin miedo: cómo hemos llegado hasta aquí y cómo podríamos ser de otra manera.Irene Hernández Velasco, entrevista a Marina Garcés: "Filosofar siempre ha sido un acto subversivo", bbc.com 23/01/2018 [www.bbc.com]














Se ha dicho más de una vez que el vanidoso estrellato virtual de cualquiera, en esta incesante guerra de egos que es nuestra vida social, es lo que cubre en red una intolerable humillación sumergida. No solo nuestra economía puede ser informal o sumergida; sobre todo lo es nuestra violencia. Las redes aseguran una veloz cobertura, personalizada al instante, para que nadie se vea los pies. Recordemos que ya el week end inglés vino después de una nube de hollín. Ahora la contaminación ha sido felizmente descarbonizada, dispersa en una coloreada nube numérica. Cambio climático, pues. Además, tenemos en el tiempo libre y las vacaciones, que se cuelan (sin cigarrillos ni humo) en cualquier instante tecnológico, la ilusión virtual que compensa el sometimiento real. Hasta los animalitos que amamos (los nuevos osos pardos de las montañas españolas) obedecen a este triste modelo de mansedumbre agradecida. Claro que tendrá sus accidentes, con estallidos inesperados. Lo que hemos aguantado desde septiembre estallará en Navidad en una intransigente sinceridad a toda costa (¡abajo la hipocresía de antaño!) que, a la mínima, le montará un pollo a cualquier madre, hermana o cuñado.El despotismo de los retoños, mimados en esa forma sutil de maltrato que es consentirle todos los caprichos, prolonga el narcisismo de los mayores. Y esta actitud esclavista de los pequeños egos puede comenzar ya a los doce años. ¿Nos extrañaremos de que se acose en la escuela al chico que sea raro o lento, que no interactúa a gritos para conseguir popularidad?Ignacio Castro Rey, Cuesta de enero, Nueva Revolución 23/01/2018 [https:]]



